Las hojas de estilo en cascada (CSS, por sus siglas en inglés) representan un lenguaje visual de la web capaz de controlar todo lo relacionado con el aspecto visual de un sitio web, como colores de fondo, barras de navegación, fuentes y alineamiento de textos. CSS les permite a los desarrolladores y diseñadores crear el estilo y la planificación de la página, agregar detalles personalizados y elementos creativos y darle el acabado final a cada página individual para lograr el aspecto y la sensación deseada en un sitio web.
CSS funciona en conjunto con HTML para dar a los sitios web su estructura y estilo tal como los vemos. Aunque HTML es responsable de definir los elementos que aparecen en esa página, CSS entra y define cómo aparecen visualmente esas características HTML. Aunque los dos trabajan en estrecha colaboración, se mantienen separados en dos archivos diferentes, lo que permite a los diseñadores de CSS realizar cambios en el aspecto del sitio sin afectar la estructura real.
Los desarrolladores de CSS son capaces de tomar su propia personalidad, los colores del logotipo y la sensación general de la marca, y la transfiere en las características del sitio web. Al racionalizar estos elementos en la naturaleza visual de tu sitio web, el sitio se percibe más familiar, acogedor y coherente con los consumidores, que buscan presencias web llamativas y optimizadas. Sin CSS, a los sitios web les faltan sus toques finales.